Cada participación resultaba exitosa, pero sin duda, uno de los momentos más destacables del concierto en Wembley fue la actuación del grupo U2. los cuales tocaron una dura version de Sunday Bloody Sunday, pero su segunda canción fue la que definió su actuación como mítica: ya que durante la interpretación de Bad, su vocalista Bono desde el escenario eligió una mujer del público para bailar con ella; en vista de que la cantidad de gente impedía que la chica se acercase al escenario, el propio Bono bajó hasta donde se encontraba y la ayudó a salir y logro bailar parte de la canción con ella. Esta rotura de barreras fue unánimemente destacada como un momento mítico del concierto por la prensa, la crítica y el público. Originalmente también iban a tocar la canción Pride (In The Name Of Love) pero todas las bandas tenían tan solo 15 minutos para su actuación, y debido a que la interpretación de Bad fue muy larga debieron de omitir la tercera canción de su set-list.
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